INSCRIPCIONES A BECAS DE LA UNIVERSIDAD AÚN ESTÁN ABIERTAS

Desde el 16 de enero, la Casa de la Universidad de Artigas vive su período más intenso del año. “Es etapa de zafra”, resume su directora, Rosmary Negrín, al describir el incesante movimiento de jóvenes que llegan a consultar por carreras, requisitos y becas, muchos de ellos acompañados por sus padres o tutores.

El 24 de febrero cerraron las inscripciones a las distintas carreras del CENUR. Aunque aún no se cuenta con el número definitivo de estudiantes anotados, las cifras se mantienen en niveles similares a los de años anteriores.

Sin embargo, el calendario universitario todavía marca fechas clave. Continúan abiertas las postulaciones a becas. El Fondo de Solidaridad recibirá solicitudes hasta el 28 de febrero y permite iniciar el trámite incluso antes de concretar la inscripción definitiva a la carrera. En marzo, del 16 al 30, será el turno de la beca de Bienestar Universitario, destinada exclusivamente a estudiantes de la Universidad y que exige la inscripción previa a una carrera.

Aunque los procesos son completamente online, la oficina —abierta de 8 a 15 horas— mantiene un flujo constante de estudiantes. “Muchas veces se trancan en algún paso y los ayudamos acá”, explica Negrín, destacando la importancia del acompañamiento personalizado.

La estrategia de trabajo no se limita a la ciudad. Durante febrero, el equipo realizó una gira por distintos liceos del interior del departamento, reforzando la difusión de la oferta académica. La presencia territorial, subraya la directora, es clave para evitar reproducir la centralización que históricamente ha dificultado el acceso a la educación superior.

Esa misma lógica impulsa la participación activa de la Casa Universitaria en las Mesas de Desarrollo Rural de Artigas, Sequeira y Bella Unión. Allí, representantes de la institución toman contacto directo con las demandas locales y aportan desde el ámbito académico.

“Descentralizar de verdad” es el objetivo. Acercar la información, generar espacios en las localidades más alejadas y mantener el contacto permanente —tanto presencial como a través de redes sociales— forman parte de una política que busca que ningún joven quede sin conocer las oportunidades de formación terciaria por razones geográficas.

En plena “zafra” universitaria, la Casa de la Universidad reafirma así su compromiso con el territorio y con el acceso a la educación como herramienta de desarrollo.

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